SUEÑO DE COLORES
CUENTO PARTICIPANTE EN EL CONCURSO DEL CUENTO
En un hermoso pueblito iluminado por la alegría de sus habitantes, nació hace algunos años Rosmelia, una niña tan pequeñita, que más bien parecíese una frágil muñeca; sus padres preocupados por el tamaño de su hija la llevaron al galeno, pues no salían de su asombro y tenían temor, les parecía imposible que un ser tan chiquitito pudíese criarse; el mèdico al revisarla la encontró en perfecto estado y _ ¡oh sorpresa! cuando la niña levantó sus tiernos brazos y mirando fijamente a la madre movió sus labios con una sonrisa angelical como si quisiera hablarle, el médico admirado, se quedó por largo rato extasiado mirando a tan extraña criatura, pues los niños de esta edad no se comportan de esta manera.
Fueron pasando los años y esta hermosa niña fue creciendo lentamente, era una niña genial muy bonita y graciosa, se divertía meciéndose en las ramas más altas de los árboles, como si quisiera acariciar las nubes con sus diminutas manos; saltar de tronco en tronco como una ranita feliz, hacer globos de colores con espuma de jabón soplando tan fuerte que las burbujas hacian figurillas en el aire, trepar en las partes altas de las colinas y lanzarse como mariposa en raudo vuelo, caminar en la punta de los pies manteniendo el equilibrio perfecto y hacer toda clase de maromas que se le ocurrieran; los amigos del contorno, siempre vivian admirados de las habilidades que tenia Rosmelia; todas las tardes se reunian y querian hacer lo mismo, pero era imposible, porque su cuerpo era tan elástico que casi todos los niños salian lesionados al querer imitarla.
Un buen día corrió la triste noticia que Rosmelia se había desaparecido misteriosamente, sus padres desesperados la buscaron por cielo y tierra, avisaron a las autoridades; sus amiguitos se desplazaron angustiados por todas partes, pero la búsqueda fué en vano pues no la encontraron.
Rosmelia desapareció porque mientras descansaba en su cuarto, empezó a escuchar una delicada melodia y una dulce voz que le decia: _Rosmelia tu lugar no es aquí, tu debes estar donde siempre has soñado y te voy a llevar a un lugar maravilloso en donde volarás como las mariposas de alas doradas, te elevarás como una cometa de lindos colores, escucharás bellas melodias entonadas por las hadas azules, bailarás al vaiven de las olas, reirás y extenderás tus brazos como gaviotas enamoradas del mar.
Rosmelia sin pensarlo siguió esa voz misteriosa que la llevó por extraños senderos repletos de flores y gigantescos árboles que exhalaban deliciosos perfumes; a la vera del camino se encontraban tazones delicadamente decorados, llenos de exquisitas viandas, apetitosas tortas, dulces de variados sabores y colores, frutas tropicales que con su aroma invitaban a que degustara cada una de ellas. Finalmente aquella voz se dejó descubrir y muscitándole al oido le dijo: “ Rosmelia no te asustes voy a descubrirme y a decirte quien soy, _ la niña para nada estaba asustada_ al contrario sentía una gran emoción y curiosidad por saber de quien se trataba aquella voz que fue capaz de dominarla y obedecerle sin objección _ ; cuando de repente aparece un destello de luz de mil colores y una figura de niña envuelta en tules y velos dando giros alrededor de Rosmelia, una niña hermosa, de rizos dorados, de mejillas rosadas, de tez tan blanca como la espuma, de sonrisa angelical que le dijo : _ ¡ Ola ! soy la hermanita que nunca tuviste y quiero que estemos juntas para cumplir con ese sueño que siempre has tenido, harás parte de mi famila,las hadas madrinas, los caballos juguetones ,los ligeros unicornios, los gnomos graciosos,los enanos bailarines, las cebras saltarinas, los caracoles de colores y todas aquellas aves que forman una orquesta en perfecta sinfonía que trinarán cuando tu empieces a cumplir tu sueño de ser la niña que quisiste ser,porque aquí vas a perfeccionarte y cuando regreses a casa,te irás encantada con el alma renovada y enseñarás a tus amiguitos que la paz está dentro de los corazones, que los niños y las niñas, deben cumplir las ilusiones y anhelos para sentirsen felices,les dirás que los sueños son deseos que llenan el alma y fortalecen el espíritu, alejan la tristeza y el miedo.
Rosmelia se quedó inmovil y no pronunció palabra alguna,_Quedó estupefacta_ al observar que esa niña la conocía en un sueño que había tenido, una noche mientras llovía,_ Oye niña le dice Rosmelia_¿ Por qué me has traido aquí ? y la niña le contesta: Porque soy el ángel de los sueños y estoy en el corazón y en la mente de los niños buenos y hago que se cumplan sus deseos, Rosmelia al escucharla hablar empezó a sentir una alegría desbordante acompañada de una ligera tristeza, pues aquella niña se alejaba lentamente en un remolino de colores. Pasó un instante de silencio y un poco confundida Rosmelia se acordó que su familia debía estar sufriendo por su desaparición, dio un sobresalto, miró a su alrededor, exhaló un suave suspiro y con una sonrisa de satisfacción despertó, encontrando sobre su cama un pergamino escrito en letras doradas que decia: Rosmelia:_ No olvides que todas las cosas que proyectes en tú vida se te cumpliran si insistes en realizarlas,asi encuentres obstáculos no desfallezcas, lucha incansablemente hasta conseguir lo que quieres, tén siempre presente que los deseos buenos cualquiera que sean, están en tu alma pura e inocente, siempre anda con la verdad, no hagas daño a nadie y serás feliz. Te quiere: “El hada de los sueños.”
AUTORA: Marlene Carmona Calderón
Cuento participante en el Concurso del Cuento del Ministerio de Educación Nacional.
Año 2009.